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12 de junio de 2024

Málaga, ciudad completa, pero no ciudad total

 

Desde tiempos inmemoriales, era Málaga considerada una ciudad completa y magnífica. Más recientemente, en décadas pasadas, sus residentes se hacían eco de importantes carencias. Algunas de ellas se han ido cubriendo y, de forma inevitable, han surgido nuevos problemas y desafíos. En todo caso, la ciudad de Málaga es hoy objeto de admiración por su extraordinaria transformación económica y social. A ese estatus alcanzado une la ciudad sus privilegiadas condiciones naturales y sus rasgos idiosincráticos que la colocan en una posición difícil de emular.

Ahora bien, a pesar de esa completitud que hace mil años evocaba al-Idrisi, no llega Málaga al grado de “ciudad total”. Una ciudad total, según Janan Ganesh, (Financial Times, 8-6-2024), “es aquélla en la que una persona puede encontrar literalmente casi de todo”: cualquier tipo de cocina, a todo tipo de precios, cualquier forma de arte, cualquier idioma hablado en comunidades de un tamaño apreciable, oriundos de cualquier continente…

En un mundo integrado por 8.000 millones de personas, debería de haber, según el citado articulista, montones de ciudades que podrían considerarse totales. Sin embargo, no cree que hagan falta más que los dedos de una mano para contarlas. Y se sorprende de que, a pesar de que la población mundial crece y crece, la lista de ciudades seleccionadas permanezca más o menos igual. Al final, concluye que una ciudad total descansa en tres cosas: cifras desmesuradas de habitantes (¡cercanas a los 10 millones!), apertura (cuota de extranjeros en torno a un tercio del total), y riqueza suficiente para sostener toda la gama de servicios. En su opinión, ante las actuales tendencias de reversión de la globalización, es concebible que ninguna de las personas que haya leído su artículo viva lo suficiente para ver una nueva ciudad total.




2 de julio de 2023

La economía de la ciudad de Málaga: algunas reflexiones

 

Según atestigua la experiencia histórica de países, regiones y ciudades, el destino económico no está predeterminado por fuerzas inexpugnables. No existen automatismos que garanticen el progreso, ni tampoco frenos insalvables que lo impidan. El resultado depende, en gran medida, de cómo se configure el marco de actuación, del respeto del imperio de la ley, de la calidad y la eficacia de las instituciones, y de la capacidad de generar dinamismo económico. La ciudad de Málaga concita hoy una gran atención dentro del panorama nacional e internacional. Es, en puridad, una de las muchas “Málagas” que podrían haber sido, y nada asegura que su estatus actual se mantenga incondicionalmente en el futuro. Todo dependerá de las estrategias que se adopten, y de su posicionamiento relativo en un entorno cada vez más complejo, cambiante y competitivo.

La ciudad no deja de ser, en todo caso, una realidad integrada por proyectos y espacios colectivos, pero sustentada en una estructura territorial y social caracterizada por un elevado grado de diversidad y heterogeneidad. La visión global ha de complementarse, pues, con la incorporación de una perspectiva granular. Es también la capital malagueña uno de los casos en los que de forma más significativa se aprecia la diferencia existente entre la urbe administrativa y la urbe efectiva, que, prácticamente sin solución de continuidad, se extiende al conjunto de los municipios del área metropolitana y, de manera especial, a la franja costera. Más de un 80% de la actividad económica y de la población de toda la provincia se concentra en esa macroárea.

A tenor de los datos macroeconómicos, Málaga ha protagonizado una historia de éxito a lo largo de los últimos decenios. A mediados del siglo veinte, la provincia representaba un 12% de la economía andaluza. En la actualidad se sitúa algo por encima del 20%. Desde 1995 hasta antes de la pandemia de la Covid-19, la magnitud de la economía, en términos de PIB y de ocupación, se duplicó. El PIB per cápita se incrementó cerca de un 50%.

Hay un amplio elenco de factores explicativos del dinamismo de la economía malagueña. Como telón de fondo, el entorno natural, el patrimonio histórico y el capital físico, con una mejora muy sustancial de las dotaciones de infraestructuras y de equipamientos de ocio y culturales. Ha habido también una gran expansión del parque empresarial, con un aumento de empresas en sectores de alta y media-alta tecnología, y de tecnología punta, y con un destacado papel del PTA.

La atracción de flujos turísticos, con una clara interacción de oferta y demanda, ha desbordado las expectativas. El capital humano ha tenido una aportación de primer orden. La ampliación de titulaciones por la UMA ha ejercido como factor de impulso. Hay que aludir, asimismo, a la planificación estratégica metropolitana, y al papel de Málaga como gran ciudad, abierta, orientada a la innovación y a la cultura.

No obstante, los buenos registros económicos agregados no deben ocultar los problemas existentes, ni llevar a desatender los grandes retos que se afrontan ya o se perfilan en el horizonte cercano. De entrada, no pueden obviarse algunas debilidades en el ámbito del mercado de trabajo, con una tasa de paro que no descendió del 10% en el punto más alto del ciclo económico anterior, en una etapa de intensos cambios, marcada por la transformación tecnológica y la digitalización, en la que se aprecian desajustes entre la oferta y la demanda. Por otro lado, la buena evolución en términos globales no puede ocultar la existencia de brechas sociales y territoriales, ni la intensificación del uso de determinados recursos naturales. A pesar de la trayectoria económica, el PIB per cápita se sitúa más de un 25% por debajo de la media española, y un 40% respecto de la Eurozona.

No puede perderse de vista que hay una serie de importantes retos que se derivan de fuerzas y tendencias globales. Otros son de carácter más específico: a) acceso a la vivienda; b) atención de nuevas competencias y perfiles profesionales; c) retención y atracción del talento; d) necesidad de acompasamiento de nuevas infraestructuras; e) atenuación de los desequilibrios territoriales intraprovinciales e intramunicipales; f) diversificación de la estructura productiva; y g) convergencia económica real, cuyo desfase viene explicado por los menores niveles de ocupación y de productividad.

“Siempre denodada”, uno de los atributos recogidos en el escudo de la ciudad, ha sido uno de los factores primordiales -no siempre explicitado ni suficientemente reconocido- de su trayectoria histórica. Como antídoto de la autocomplacencia, está llamado a serlo aún más para alcanzar los objetivos del Plan Estratégico Málaga 2030, que toma como ejes la educación y la ciudadanía.

(Artículo publicado en el diario “La Opinión de Málaga”)

3 de enero de 2023

Quo vadis, Málaga?

 

Málaga es la ciudad de moda. Está en boca de todos. Causa admiración y asombro. No para de crecer el número de personas que quieren visitarla. Son también cada día más quienes quieren afincarse a cobijo del monte Gibralfaro, como igualmente se amplía el elenco de empresas que buscan establecer aquí su sede o alguna delegación. Algo pasa con Málaga. Los malagueños asistimos encantados a esa transformación que ha registrado nuestra ciudad en el panorama nacional y en el concierto internacional.

Las calles del centro histórico son un hervidero de gente procedente de todos los lugares que quiere aprovechar cada instante, ocupar todos los rincones, y disfrutar de todos los alicientes. El carpe diem se ha extendido como un mantra que todo el mundo profesa. Apenas nadie recuerda la sensación de desánimo que, hace unas décadas, pesaba en las calles de una capital que añoraba su glorioso pasado frustrado en su carrera hacia la modernización. El futuro era entonces incierto, y el núcleo urbano no lograba desprenderse de su condición de apéndice de la pujante costa occidental.

Málaga se ha encaramado en numerosos rankings, entre ellos, el museístico, el cultural, el tecnológico, el deportivo, el gastronómico, el financiero, el turístico y el inmobiliario. Ha ganado muchos enteros en todos los mercados donde cotizan las ciudades, pero, en ese proceso, ha perdido buena parte de su fisonomía tradicional, encarnada en comercios y entidades que acompañaron la vida de bastantes generaciones, y que formaban parte de nuestras señas de identidad. Ante la disyuntiva del local cerrado, cualquier establecimiento proveedor de servicios a visitantes y autóctonos es una opción mejor, al menos a corto plazo. Sin embargo, una reflexión viene obligada respecto a la sostenibilidad de la senda elegida o, más bien, asumida ante el impulso de una demanda acuciante.

Todos los malagueños se alegran del estatus que ha alcanzado esta noble, abierta y acogedora ciudad, pero algunos no pueden impedir preguntarse si logrará encajar de manera armoniosa todas las piezas del complejo modelo que está en vías de fraguarse. Tal vez ha llegado el momento de pararse a meditar cómo digerir el éxito arrollador a fin de que este pueda mantenerse establemente a lo largo de una centuria que se presenta llena de retos, y en la que aguarda un buen repertorio de eventos inciertos adversos.

Está muy bien que la ciudad esté dispuesta a acoger flujos de visitantes y nuevos proyectos empresariales, pero ha de preocuparse también por ofrecer condiciones aceptables para los jóvenes que tienen aquí sus raíces. Difícilmente puede concebirse un futuro confortable si no se logra un equilibrio adecuado. El crecimiento sostenible e integrador cobra así todo su sentido.

Málaga tiene muchas lecciones que dar a otras ciudades, pero, seguramente, puede aprender también de la experiencia de otras. El caso de Viena es paradigmático, por cuanto muestra la importancia que tiene la política de vivienda para posibilitar que todos los colectivos poblacionales puedan acceder a una morada digna en condiciones asumibles. Gracias a una política residencial de largo recorrido, los precios del alquiler en la capital austríaca son considerablemente moderados en términos comparativos. Así, el alquiler medio mensual de un apartamento de 60 metros cuadrados en la urbe es de 767 euros.

Aunque la ciudad goza de unos registros históricos imbatibles, “hay otra Viena, una versión del siglo XXI que la mayoría de los turistas no ven. Esta versión contemporánea de Viena es famosa por su alta calidad de vida y por estar consistentemente situada en la parte más alta del Índice Global de Habitabilidad”[1].

La “Marcha Radetzky” simboliza cada año desde Viena el comienzo de un nuevo curso. Siempre la misma composición, pero, según afirman los expertos, nunca suena igual.



[1] Vid. K-. Lang, “Lessons from Vienna: a housing success story 100 years in the making”, Financial Times, 1-1-2023.


12 de octubre de 2022

La eficacia de la buena educación y de la buena propaganda

 

Rastrear los periódicos editados en la Málaga del siglo XIX es una experiencia impagable, al alcance de cualquiera, gracias a la digitalización de documentos llevada a cabo por el Museo Unicaja de Artes y Costumbres Populares, donde se conserva la impresionante colección del Archivo Díaz Escovar. Es fácil perder la noción del tiempo deleitándose con los contenidos de dicha prensa, escuetos en la mayoría de los casos, pero siempre jugosos y llenos de interés.

En la edición del día 5 de enero de 1849 de “El Avisador Malagueño” (“periódico de literatura, industria, comercio, é intereses materiales”) encontramos, en portada, un mosaico de sutiles anuncios que aprovechaban hábilmente las exiguas dimensiones de las inserciones. En uno de ellos, Don Francisco Martínez, “profesor de Aritmética mercantil con nociones de Algebra y Comercio”, anunciaba que, ese mismo mes, pasaba a incorporar clases de “Ilustración primaria, Dibujo e Idiomas frances é ingles”.

En el segundo párrafo aseveraba que los “señores padres de familia que se dignen confiarle la educación de sus hijos, verán en su día complacidos sus deseos, como lo están los de aquellos que ha enseñado en el corto tiempo de dos meses”.

La academia del profesor Martínez estaba ubicada en la calle San Juan de Dios, en pleno corazón de la ciudad, a la que, en tan solo unos días, se esperaba la llegada del “hermoso paquete de vapor frances ELBA, de fuerza de 200 caballos”, con salida inmediata prevista para Gibraltar y Cádiz.

En otro recuadro se anunciaban un curso de Matemáticas puras y mixtas, y clases de repaso de Filosofía, además de lecciones de “Partida doble” y Francés.

 


10 de enero de 2022

Málaga, ciudad de prodigios ignorados

En el curso de las últimas décadas, la ciudad de Málaga ha registrado una transformación muy notable, que causa admiración no sólo entre los visitantes que retornan a ellas después de años, sino también entre sectores autóctonos bastante dados a dejarse impresionar -a veces con razón sobrada- por las realizaciones de otros parajes urbanos. Desde un ángulo algo diferente, la línea ascendente de la capital de la provincia no ha hecho sino suavizar los requisitos para que alguien se sienta ufano por haber nacido en este privilegiado rincón a orillas del Mediterráneo. Motivos existen para causar asombro a nativos y foráneos, desde luego, pero también tiende a intensificarse el riesgo de caer en la autocomplacencia, que puede ser bastante dañina.

Como se recoge en la obra “Málaga a la sombra de la Historia”, de Fernando Alonso y Víctor Heredia[1], la historia de la capital malacitana -también la de la provincia- está plagada de hechos asombrosos e insólitos, muchos de ellos soslayados o eclipsados por la potente imagen como referencia turística internacional. Igualmente, la ciudad de Málaga atesora valiosísimos elementos de un extraordinario patrimonio histórico, artístico y cultural.

Así lo pone de manifiesto otro consumado y docto historiador como es José Francisco Jiménez Trujillo, en un artículo publicado en el diario Sur con fecha 8 de enero de 2022. Durante años ha ejercido la docencia en el Instituto Nuestra Señora de la Victoria, del que fue alumno. Con ocasión de una visita a ese querido centro, para participar en una jornada de educación financiera, hace ya bastante tiempo, con conocimiento y apasionamiento, me mostró las riquezas relacionadas con el conocimiento custodiadas en diversas dependencias del emblemático instituto. La conmemoración del 175º aniversario de los Institutos de Gaona y Martiricos, en cuya preparación han intervenido destacadamente, entre otros, los profesores Heredia y Jiménez, es una gran oportunidad para ponderarlas en sus justos términos.

“Hay mil y una obras de arte en las que pararse en la ciudad de los museos. Pero también las hay propias que parecen invisibles a pesar de que llevan mucho tiempo esperando una mirada”. Así se recoge en el artículo citado, que es una oportuna llamada de atención para “aprender a mirar”.





[1] Tiempo Vivo: “Málaga a la sombra de la Historia”: la asombrosa senda de Málaga en la historia (neotiempovivo.blogspot.com). 

27 de marzo de 2019

Las estadísticas del IRPF: de la nación al barrio


La historia del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) está llena de curiosidades y de detalles que hoy puede costar trabajo entender. En Estados Unidos, el impuesto solo pudo implantarse tras la aprobación de la Sexta Enmienda al texto constitucional, en el año 1913, y comenzó a aplicarse con tipos de gravamen que iban del 1% al 7%; en 1944 dichos tipos alcanzaron el 94%. Algo más tarde, en 1966, los Beatles dedicaron una canción (“Taxman”) a la voracidad del erario público británico, a raíz de un tipo impositivo que podía llegar al 98%. Pese a las expectativas iniciales, el IRPF es hoy un impuesto de masas en un gran número de países. En 2016 aportó más de 80.000 millones de euros (casi una quinta parte del total de los ingresos públicos no financieros) a las arcas públicas en España. En sentido estricto, es el primer impuesto en nuestro país, aunque todavía lejos de la figura, cada vez más “impositiva”, por su significación real, de las cotizaciones sociales.

A lo largo de los últimos años, la Agencia Tributaria está haciendo un despliegue de información estadística basada en las declaraciones presentadas por el IRPF, que desciende incluso a escala de distrito postal. Ese caudal informativo viene a proporcionar una especie de valioso microscopio, impensable hasta hace poco, de gran utilidad para investigadores, analistas, e interesados en general. Sin recurrir a todas las posibilidades de enfoque que ofrece dicha base de datos, en una primera aproximación podemos obtener algunas imágenes ilustrativas para el caso de Málaga:

  1. Previamente han de tenerse en cuenta algunos aspectos de orden metodológico concernientes a la información difundida. Esta corresponde a lo que se denomina el “territorio de régimen fiscal común”, es decir, todas las Comunidades Autónomas, a excepción de las dos de régimen foral (País Vasco y Navarra). Tampoco comprende las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla.
  2. En lo esencial, la información está referida a las declaraciones presentadas, en su gran mayoría individuales, por lo que habría que tener presente la incidencia de las declaraciones conjuntas en algunos indicadores. Por otro lado, hay contribuyentes que no tienen obligación de presentar declaración; también, desafortunadamente, perceptores de ingresos que, de forma total o parcial, eluden su obligación. Por último, las cifras medias utilizadas encubren los posibles grandes contrastes dentro de un mismo ámbito territorial.
  3. El IRPF es un impuesto dominado por los rendimientos del trabajo, que representan un 86% de la base imponible agregada. A su vez, los rendimientos de actividades económicas apenas rebasan el umbral del 6%, en tanto que los del capital mobiliario e inmobiliario, conjuntamente, también por poco, superan el 7%.
  4. El número total de declaraciones relativas al ejercicio 2016 fue de 19,6 millones (15,7 individuales y 3,9 conjuntas). De dicho total, un 3,2% correspondió a la provincia de Málaga, porcentaje algo inferior al de su peso poblacional (3,5%). La renta bruta media declarada por los residentes fiscales en Málaga ascendió a 22.631 euros, cifra superior casi en un 4% a la media andaluza y un 13% por debajo de la española.
  5. Por lo que respecta a la ciudad de Málaga, la renta bruta media (25.180 euros) se sitúa por debajo de la del resto de ciudades, del ámbito considerado, de más de medio millón de habitantes (cuya renta está comprendida entre los 27.294 euros de Zaragoza y los 37.242 de Madrid). Lo mismo ocurre en términos de la cuota resultante de la autoliquidación, cuyo importe asciende a 5.179 euros (Zaragoza, 5.476; Madrid, 8.729).
  6. Si nos centramos en los municipios de la provincia de Málaga, vemos que la renta bruta media de la capital es superior a la de los otros municipios de más de 50.000 habitantes, aunque no por mucho en relación con Benalmádena y Marbella. Esta última supera ligeramente a la metrópoli en el importe de la cuota satisfecha.
  7. Una vez que, dentro de la ciudad de Málaga, descendemos a la perspectiva de barrio, nos encontramos con un amplio recorrido en los datos. Así, la renta bruta media oscila entre los 18.401 euros de Campanillas-Puerto de la Torre y los 46.288 euros de Malagueta-Monte Sancha. En España, el rango va de los 14.944 a los 163.736 euros, cifra máxima que se alcanza en La Moraleja (Madrid).
  8. El importe de la cuota por declaración en el término municipal de Málaga va desde 1.520 a 9.299 euros, respectivamente, en los mismos distritos antes señalados. Calculadas sobre la renta bruta, dichas sumas implican unos tipos medios de gravamen del 8,3% y del 19,9%.
  9. En cuatro distritos (Malagueta-Monte Sancha, Cerrado de Calderón-Hacienda Paredes, Centro Histórico, y Ensanche-Soho) se concentra algo menos del 9% de la población del municipio de Málaga, el 18% de la base imponible declarada del IRPF, y el 25% de la cuota total de este impuesto.
  10. Por su parte, los cuatro distritos más populosos de la capital malacitana (Bailén-Miraflores-Suárez-Teatinos, Cruz de Humilladero, Polígono Guadalhorce-Guadalmar-Carretera de Cádiz, y Ciudad Jardín) representan un 42% de la población de la capital, un 37% de la renta y un 33% de la cuota.
  11. La desagregación por niveles de renta (hasta 30.050, de 30.050 a 60.101, y más de 60.101 euros) pone de manifiesto lo siguiente: sobre los totales correspondientes, el primer bloque de contribuyentes representa el 79% de las declaraciones (cuyo total es de 219.677), el 56% de los rendimientos del trabajo (4.384 millones de euros), y el 27% de la cuota (715 millones de euros); el segundo, el 18%, el 34% y el 42%, respectivamente; el tercero, el 3%, el 10% y el 31%, respectivamente.
  12. Así, el efecto redistributivo del IRPF queda también refrendado a escala municipal. El tipo medio de gravamen, calculado sobre la renta bruta, presenta los siguientes valores para cada uno de los grupos de contribuyentes antes señalados: 6,5%, 17,4% y 27,0%, respectivamente.

Hay que agradecer que se aporte información tributaria detallada por regiones, provincias, municipios y barrios. Sin embargo, a fin de evitar equívocos, como a veces ocurre en otras esferas comparativas, singularmente en la de las balanzas fiscales, no podemos olvidar que el IRPF no lo pagan los territorios ni los barrios, sino las personas que en ellos residen.

(Artículo publicado en el diario “Sur”)

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