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22 de noviembre de 2021

IV Congreso de Educación Financiera de Edufinet: Educación Financiera para una época de cambio de paradigmas

 

Del 17 al 19 de noviembre se ha celebrado el IV Congreso de Educación Financiera de Edufinet. Como se expresa en el lema del Congreso, “Educación Financiera para una época de cambio de paradigmas”, los programas de educación financiera han de adaptarse para hacerse eco de las múltiples implicaciones que se derivan de un proceso de alteración de paradigmas en diversas esferas. Asentada la importancia de la cultura financiera como una de las competencias básicas para la vida en el siglo XXI, las iniciativas en el ámbito de la alfabetización financiera se encuentran ante el reto de conjugar la transmisión del armazón tradicional del razonamiento financiero con la plétora de cambios que se suceden en un entorno de creciente digitalización.

El primer congreso de educación financiera de Edufinet se celebró en el año 2018, como evento extraordinario, como colofón de un programa de actividades conmemorativas. No obstante, la experiencia se repitió en 2019, cuando hablamos de la posibilidad de que Málaga pudiera abrirse un hueco en el circuito de referencias internacionales de educación financiera. La situación de crisis sanitaria impidió que el simposio mantuviera su carácter presencial, pero no que se llevara a cabo a través de canales telemáticos. Sin ser demasiado pretenciosos en el sentido apuntado, hemos procurado mantener nuestra cita anual, que, con la de 2021, ha llegado ya a su cuarta edición, en esta ocasión mediante un formato mixto, presencial-digital.

Cuando el proyecto Edufinet comenzó su andadura en el año 2005, eran bastante escasos los puntos del globo terráqueo desde donde se irradiaba educación financiera. Hoy, son cada vez más las zonas de luminosidad que se observan en el planeta. Unos 400 miembros institucionales, de 130 países, forman parte de la International Network on Financial Education (INFE) de la OCDE, y cada vez son más los países que ponen en marcha estrategias nacionales de educación financiera. Las iniciativas públicas y privadas en este ámbito se cuentan, no ya por centenares, sino por miles.

Las razones son múltiples y sólidas. La adopción de decisiones financieras inadecuadas respecto a las circunstancias personales puede acarrear costes económicos directos significativos a las familias, en tanto que la carencia de habilidades numéricas y financieras elementales origina limitaciones en el desempeño profesional. El análisis económico permite identificar importantes ventajas en las vertientes de la eficiencia en la asignación de los recursos, la estabilidad económica, la distribución de la renta y la riqueza, y el desarrollo económico.

A tenor de la enorme expansión de los programas de educación financiera en todo el mundo, cabría esperar que el nivel de preparación de la población hubiese mejorado de manera sustancial. Sin embargo, la evidencia disponible lleva a constatar la existencia de considerables rémoras y lagunas al respecto. ¿A qué obedece esa resistencia?, nos podríamos preguntar. No podemos obviar, desde luego, las dificultades intrínsecas para llegar a dominar todos los elementos presentes en el sistema financiero. Y tales dificultades se acentúan cuando nos enfrentamos a una dinámica de cambios permanentes, intensificados, por el juego de fuerzas diversas, en el curso de los últimos años. ¿Qué hacer?, puede ser otra pregunta obligada.

Recabar la opinión de los distintos stakeholders en la educación financiera constituye, seguramente, una vía imprescindible, como también lo es acudir al dictamen de expertos en la materia. Esta fue una de las principales motivaciones de la organización del primer congreso de Edufinet y sigue siéndolo en la actualidad: revisar, actualizar y ampliar nuestro bagaje para mejorar nuestra capacidad de actuación ante el reto de promover la cultura financiera de la población, a la escala de nuestras posibilidades.

En línea con lo señalado, la educación financiera para una época de cambio de paradigmas ha sido el lema del IV Congreso de Edufinet. En él se han dado cita cerca de 40 ponentes que han abordado un amplio abanico temático: papel de la educación financiera, diseño de los programas formativos, evaluación de su eficacia, finanzas sostenibles, nuevas formas de tributación, psicología y regulación financiera, inteligencia artificial, emprendimiento, impacto de la política monetaria, análisis económico y toma de decisiones financieras, cálculo financiero, o ciberdelito, entre otros aspectos. Del conjunto de las exposiciones efectuadas, así como de las cuestiones suscitadas en los coloquios, puede extraerse un gran número de consideraciones y reflexiones de gran utilidad de cara al diseño de los programas de educación financiera.

Esta última tarea se enfrenta a un amplio conjunto de condicionantes del entorno que no pueden pasar desapercibidos, como son los que se derivan del proceso de digitalización y de otros desarrollos ligados a los avances tecnológicos. Asimismo, a lo largo de los últimos años han irrumpido diversos paradigmas de gran relevancia en los planos económico, financiero, fiscal, monetario o doctrinal. Todo ello no viene sino a reafirmar el carácter de la educación financiera como materia fronteriza, con un marcado perfil interdisciplinar.

Al hilo de los retos planteados y de la valoración de la experiencia acumulada, la consecución del objetivo de mejora del nivel de cultura financiera de la población debería descansar, desde nuestro punto de vista, en una estrategia basada en tres pilares formativos: i) enseñanza reglada; ii) participación en programas de mantenimiento periódico; y iii) acciones específicas ad hoc ante decisiones financieras relevantes (just-in-time).

En este mismo espacio, con ocasión de la celebración del Día de la Educación Financiera de 2021, señalábamos que el vaso de la educación financiera, según acreditados expertos, podía visualizarse como medio vacío o como medio lleno. Es cuestión de perspectiva. Sin embargo, con independencia de cuál sea nuestra percepción, una cosa está clara. Después de cotejar el panorama que se vislumbra, no podemos sino convenir en que el vaso, en realidad, es mucho más grande de lo que creíamos. Y, ya sólo para mantener el nivel percibido anteriormente, es preciso efectuar un aporte adicional de líquido a ese recipiente en expansión.

Para ello es preciso un esfuerzo adicional. Las fuentes están localizadas, y tienen muchos caños. Para aprovechar bien ese caudal hacen falta muchos colaboradores interesados en contribuir a una iniciativa de interés social, desde cualquiera de los programas existentes, y desde cualquier punto de la geografía. Uno de esos programas es Edufinet, y uno de esos lugares es la ciudad de Málaga, donde nuestro centro tiene las puertas abiertas, al igual que, permanentemente, la red que figura en el acrónimo que da nombre a nuestro proyecto.

(Artículo publicado en “UniBlog”)




2 de diciembre de 2018

El Congreso de Educación Financiera de Edufinet “Realidades y Retos”: la hora de las conclusiones


Como se ha recogido en este mismo blog, durante los días 22 y 23 de noviembre se ha celebrado en Málaga el Congreso de Educación Financiera de Edufinet “Realidades y Retos”. En él han participado más de 60 ponentes y moderadores, y se ha contado con la asistencia de 250 congresistas.

A lo largo de dos intensas jornadas, en el Congreso se ha abordado un amplio elenco de cuestiones relacionadas con la educación financiera. Próximamente, en la página web de Edufinet (www.edufinet.com) se pondrá a disposición del público un resumen de las ponencias e intervenciones y, posteriormente, se procederá a la edición y difusión del libro de actas del Congreso.

El objetivo de adelantar un extracto de las conclusiones alcanzadas tropieza con las dificultades que se derivan de la diversidad de temas tratados, de la multitud de aspectos comentados, de la profundidad de los análisis realizados y de la existencia de aspectos controvertidos que impiden formular consensos claros en determinados apartados. En una primera aproximación, a través de estas líneas, se pretende simplemente ofrecer una apretada síntesis de las principales conclusiones que, en la apreciación subjetiva de quien suscribe estas líneas, pueden extraerse, tomando como referencia las diferentes áreas temáticas contempladas en el programa. A continuación se recogen de manera telegráfica:

  1. Aspectos generales:
    1. Reconocimiento de la educación financiera como uno de los pilares de la estabilidad financiera, junto a la regulación y a la supervisión financieras.
    2. Atribución a la educación financiera de las misiones fundamentales de combatir la información asimétrica entre oferentes y demandantes de servicios financieros, y de capacitar a los usuarios de éstos para evaluar sus elecciones.
    3. Conveniencia de precisar la definición de educación financiera y de delimitar las vertientes relativas al conocimiento, la competencia, el comportamiento y el bienestar.
    4. Reforzamiento del carácter fronterizo y multidisciplinar de la educación financiera.
    5. Énfasis en la necesidad de evaluación rigurosa y objetiva de los programas formativos.
  2. Nivel de cultura financiera:
    1. Constatación de las dificultades de la población española para responder a cuestiones económicas y financieras básicas, en un grado similar a la media de los países de nuestro entorno.
    2. Existencia de “gaps” de género y de nivel educativo.
    3. Amplio margen de mejora en el conocimiento de los productos financieros por parte de ahorradores e inversores, que, por otro lado, prestan una insuficiente atención al papel de la fiscalidad.
  3. Didáctica y metodología de la educación financiera:
    1. Presencia de una serie de mitos relacionados con la educación financiera, que pueden ser refutados mediante el uso de enfoques metodológicos apropiados.
    2. Importancia de evitar caer en la “maldición del conocimiento” (resistencia del docente a colocarse en el lugar del discente).
    3. Relevancia del sustrato económico para la impartición de contenidos financieros.
    4. Conveniencia de confrontar la idoneidad de los enfoques basados en la transversalidad y en la especialización para la impartición de los conocimientos financieros.
    5. Consideración del impacto de los impuestos como requisito fundamental para la evaluación de las decisiones financieras.
  4. Efectos económicos de los programas de educación financiera:
    1. Evidencia empírica internacional en el sentido de que el conocimiento financiero ejerce una influencia positiva en la disminución de la desigualdad de la renta y en el estímulo del desarrollo económico.
    2. Asimismo, identificación de una relación positiva del nivel de cultura financiera con los niveles de ahorro y endeudamiento de las familias, y con la inclusión y la estabilidad financieras.
    3. En el caso de España, hallazgo de una relación positiva entre el nivel de competencias financieras y la tenencia de productos financieros de ahorro, mientras que la relación es negativa entre dicho nivel y los instrumentos bancarios de financiación.
  5. Buenas prácticas en los programas de educación financiera:
    1. El desarrollo de acciones formativas útiles en el ciclo vital de los consumidores es un aspecto prioritario, pero también lo es la potenciación de tales competencias en otros agentes institucionales.
    2. Las entidades financieras desempeñan un papel preponderante como proveedores de programas de educación financiera, si bien dentro de los esquemas de la responsabilidad social corporativa.
    3. Conveniencia de combinar, mediante alianzas, la participación de las entidades financieras con la de otros agentes sociales e institucionales.
    4. El respeto riguroso del código de buenas prácticas en materia de educación financiera resulta imprescindible para superar la asimetría informativa entre oferentes y demandantes de servicios financieros.
  6. Toma de decisiones financieras: la psicología de las decisiones financieras:
    1. La Psicología Financiera aporta una perspectiva fundamental al poner de relieve la influencia de los sesgos en la toma de decisiones financieras.
    2. Un mayor conocimiento financiero puede contrarrestar la influencia de los sesgos por limitaciones cognitivas y de fuente emocional.
    3. La vertiente de las finanzas conductuales debe ser un componente básico de los programas de educación financiera.
    4. La racionalidad limitada de los individuos es un rasgo que debe ser tenido en cuenta en el establecimiento de políticas regulatorias y en la protección al consumidor financiero.
  7. Educación financiera y emprendimiento:
    1. La posesión de conocimientos financieros puede aportar algunas ventajas con vistas al aumento de las probabilidades de éxito de los emprendedores.
    2. A partir de la constatación de la importancia de la gestión financiera para el sistema de control de la gestión empresarial, se obtiene evidencia indirecta acerca del efecto positivo de la cultura financiera sobre el éxito del emprendimiento.
    3. El conocimiento financiero representa un intangible que permite a las empresas conseguir y mantener ventajas competitivas sostenibles a medio y largo plazo.
  8. Análisis económico de la eficacia de los programas de educación financiera:
    1. Las investigaciones empíricas orientadas a la evaluación de la eficacia de los programas de educación financiera se basan en distintas alternativas metodológicas que están sujetas a limitaciones y expuestas a posibles sesgos.
    2. La robustez metodológica es crucial a la hora de valorar las conclusiones obtenidas y, como premisa, la validez de los datos utilizados para las estimaciones. En particular, la certeza de que las variables representativas de las acciones formativas recibidas responden a unos contenidos adecuados y a un aprovechamiento efectivo.
    3. Existencia de un conjunto de investigaciones internacionales que apuntan una apreciable incidencia del nivel de cultura financiera en las conductas financieras.
    4. Respecto al impacto de los programas de educación financiera en el nivel de conocimientos adquiridos, los resultados son más controvertidos.
    5. Elevado grado de sobreestimación de las competencias financieras propias entre los ciudadanos españoles.
  9. Conocimientos económico-financieros en el sistema educativo: experiencia internacional:
    1. Apreciación de una desconexión bidireccional entre la enseñanza de la Economía y la formación financiera, que subsiste incluso en centros especializados de prestigio internacional.
    2. La omisión del estudio de materias financieras puede afectar incluso al proceso de formación de abogados y economistas.
    3. La comparación de la posición de los conocimientos económicos y financieros en los sistemas educativos de los países europeos refleja una notable diversidad de prácticas según países y, dentro de éstos, según la categoría de centros.
  10. La educación financiera ante el reto de la digitalización:
    1. Consenso acerca de la necesidad de ampliación del campo de la educación financiera para incluir la digitalización.
    2. El sector financiero se encuentra inmerso en un proceso de disrupción tecnológica que plantea diversos retos para los programas de educación financiera.
    3. Ante la aparición en el sistema financiero de nuevos “jugadores” no cubiertos por los paraguas de los esquemas regulatorios y supervisores aplicables a las entidades de crédito, se incrementa el papel protector que puede derivarse de la cultura financiera.
  11. Inclusión financiera:
    1. La inclusión financiera es un fenómeno que muestra grandes contrastes entre las diferentes regiones del planeta. Dentro de cada país se aprecian diferencias en función del género, el nivel educativo y la inserción en el mercado laboral.
    2. Las iniciativas encaminadas a incrementar la cultura financiera de los ciudadanos generan un efecto muy positivo en cuanto a la inclusión financiera de la población.
    3. La educación financiera, aunque no suficiente, es una condición necesaria para la promoción de instrumentos financieros sencillos, que resultan valiosos para la inclusión financiera y que han demostrado ser resortes de la prosperidad de individuos, familias y comunidades.
  12. La educación financiera y los medios de comunicación:
    1. Existen distintos puntos de vista respecto al papel que pueden asumir los medios de comunicación, especializados o no, en el campo de la educación financiera.
    2. En cualquier caso, de manera intrínseca, los medios de comunicación tienen una influencia estructural como vehículos de la información económica y financiera.
    3. De lo anterior se desprende la necesidad de diferenciar claramente entre hechos, estudios y opiniones.

Tras este rápido recorrido, especialmente al abordar la esfera de la información, no puedo dejar de evocar la reflexión del filósofo francés Jean-François Revel, cuando señalaba que “Las sociedades abiertas son a la vez la causa y el efecto de la libertad de informar y de informarse… La información en la democracia es tan libre, tan sagrada, por haberse hecho cargo de la función de contrarrestar todo lo que oscurece el juicio de los ciudadanos”.

Modestamente, en el proyecto Edufinet, desde hace más de una década, venimos tratando de aportar nuestro granito de arena para facilitar el juicio de los ciudadanos a la hora de enfrentarse a decisiones financieras. Ése y no otro es para mí el leitmotiv que me llevó a implicarme en una iniciativa de educación financiera; simplemente, tratar de ayudar a facilitar algunos elementos para evaluar y juzgar distintas situaciones. A mi parecer, el sentido concreto de cada elección y la valoración en el bienestar individual nos sitúa en una tesitura diferente que corresponde exclusivamente a cada persona. Reconociendo su trascendencia, la posible incidencia en tales ámbitos, en su caso, debe quedar adscrita a ámbitos distintos al de la educación financiera.

La celebración del Congreso “Realidades y Retos” ha permitido poner encima de la mesa un buen ramillete de cuestiones relacionadas con la cultura financiera que requieren de  profundización, análisis y reflexión. Lo que sí es palpable es el interés que concita la educación financiera. A fin de potenciar la eficacia de las numerosas aportaciones, más o menos dispersas, podría ser conveniente crear una red interactiva con tales propósitos. De hecho el sufijo “net” que figura en la denominación de nuestro proyecto, que lo sigue siendo como tal, refleja en parte esa vocación originaria. Las nuevas tecnologías permiten estar presentes en una especie de “congreso permanente”.

Sin renunciar a esa posibilidad, estamos también convencidos de que los encuentros presenciales y el contacto personal directo tienen muchos atributos valiosos y aprovechables. En este Congreso recién concluido hemos superado no sólo una “prueba de estrés”, sino un evento real sumamente exigente. Verdaderamente ahora no podemos saber si tendremos -o tendrán quienes sigan involucrados en este proyecto- “resiliencia” y “solvencia” suficientes para afrontar un nuevo reto de semejante calibre, pero seguramente lo intentaremos, o lo intentarán.

(Artículo publicado en "UniBlog")

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