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5 de febrero de 2023

Policrisis vs multiplagas

 

Se afirma solemnemente desde Davos que es necesario incluir en los diccionarios una nueva palabra, “policrisis”, como expresión identificadora de situaciones, como la actual, en la que diversas perturbaciones negativas se retroalimentan y refuerzan entre sí para generar un daño conjunto superior a la suma de los que cada una, aisladamente, es capaz de producir.

Unos meses antes de la cumbre en la localidad suiza, el historiador Adam Tooze desbrozaba el concepto, anteriormente utilizado por Jean-Claude Juncker, en su etapa como presidente de la Comisión Europea, y, mucho antes, por Edgar Morin.

Con el respaldo del Foro Económico Mundial, la noción de policrisis adquiere carta de naturaleza, y sirve para alertar a la sociedad de que, a partir de ahora, tiene que estar preparada para pasar a una actitud de “poli-resiliencia”.

No es preciso devanarse los sesos para identificar un extenso repertorio de circunstancias adversas, que amplifican su potencia destructiva en un marco de globalización. Es cierto, pero, si miramos hacia atrás, a pesar del argumento de Tooze de que, en los años setenta del pasado siglo, los grandes problemas eran monofocales, es difícil no encontrar una considerable gama de acontecimientos adversos que incidían de forma simultánea. Por ejemplo, ¿fue la “crisis del petróleo” de hace cincuenta años realmente una crisis monolítica y excluyente?

Dicho lo anterior, en el hipotético caso de que pudiera elegirse, ¿qué sería preferible, vivir una situación de policrisis, o afrontar una sucesión de crisis dominantes? Las policrisis son muy difíciles de sobrellevar, pero también puede serlo afrontar un repertorio de eventos lacerantes concatenados a lo largo del tiempo. El recuerdo de la decena de terribles plagas sufridas por los egipcios (como consecuencia de la tozudez faraónica) es bastante aleccionador.

Ciertamente, ese tipo de elecciones no deja de ser una mera ficción. En la práctica, a lo largo de las últimas décadas, o quizás siempre, el mundo ha estado inmerso en una cadena de policrisis sin solución de continuidad.

16 de diciembre de 2022

Bienvenida al mundo de las policrisis

 

Es la que pretende dar Adam Tooze en un reciente artículo publicado en el diario Financial Times el 28-10-2022: “Welcome to the world of the polycrisis”. Sin embargo, como él mismo reconoce, la denominación está tomada del sociólogo francés Edgar Morin, quien abordó la noción hace ya varias décadas. Estamos ante una policrisis cuando confluyen diversas perturbaciones negativas económicas y no económicas. Según Tooze, en los años 70 del pasado siglo, las preocupaciones principales se centraban en causas concretas y existían soluciones potenciales basadas en recetas también específicas. Lo que hace que las crisis de los últimos tiempos sean tan desconcertantes es que ya no parece posible identificar una sola causa, ni tampoco, por implicación, una sola solución. Hace años, al hablar de la "Gran Recesión", solía referirme a ella como una "crisis poliédrica" o como un sumatorio de crisis.

Ya no sólo es una verdad teórica, como recuerda Martin Wolf[1], que todo depende de todo lo demás; es una verdad que no podemos ignorar en la práctica. Una cuestión clave es que necesitamos analizar los problemas dentro de silos, pero también es preciso un análisis sistemático de las interrelaciones existentes. Así, los análisis económicos estándares acerca de la inflación y el crecimiento económico no pueden hacer abstracción de procesos relevantes como la guerra de Ucrania, la política de Covid cero de China, o la financiación a los países en desarrollo en su proceso de transición energética. En relación con la situación española, cabe incorporar otros factores[2].

El panorama, en general, no es muy halagüeño. Nouriel Roubini recurre a otro calificativo de la crisis, “la crisis inevitable”[3]. En fin, puede que el término “policrisis” lo introdujera Morin, pero, en realidad, Shakespeare lo había vislumbrado claramente mucho antes: “When sorrows come, they come not single spies, but in battalions".





[1] “How to think about policy in a polycrisis”, Financial Times, 29-11-2022.

[2] A. Coronil, “España ante la policrisis”, Expansión, 14-12-2022.

[3] Expansión, 7-12-2022.

4 de agosto de 2022

Lecciones de la crisis económica de Sri Lanka

 

Sri Lanka es un país que, a pesar de su pequeño tamaño, o quizás por eso mismo, acapara una larga tradición como referencia para la aplicación de políticas o reformas económicas. Sri Lanka (la antigua Ceilán) protagonizó una de las contadas experiencias mundiales de la fallida implantación del impuesto sobre el gasto personal, un impuesto personal, directo y progresivo sobre el consumo. La profunda crisis económica que asola al Estado isleño -que ha sido calificada como “la peor crisis económica del mundo desde la Segunda Guerra Mundial”- lo ha situado en el punto de mira internacional.

Son diversas las lecciones que se desprenden de esta nueva fatídica experiencia económica, aunque no puede decirse que las enseñanzas sean demasiado novedosas. A. O. Krueger las sintetiza en un reciente artículo[1]. Entre ellas señala las siguientes:

-“Cuando los problemas económicos de un país se hacen verdaderamente insuperables, posponer su reconocimiento a través de medidas aisladas, al final, sólo hará empeorar las cosas.

-Mientras que las autoridades económicas pueden retrasar algunas de las consecuencias de políticas económicas mal diseñadas durante algún tiempo, a través de racionamientos y prohibiciones, controles de precios, déficits presupuestarios, endeudamiento exterior, e imprimiendo dinero, la música parará en algún momento.

-Cuando la única opción restante para un gobierno es implementar reformas serias o adoptar medidas desesperadas y económicamente irracionales, hacer esto último simplemente ahondará la miseria y el sufrimiento humano causado por los anteriores errores de la política económica.

-Prestar dinero a un país con problemas económicos estructurales no reconocidos sin asegurarse de que está aplicando o va a aplicar políticas económicas sostenibles no es hacerle un favor. Por el contrario, dicho ‘apoyo’ meramente aplaza el día del reconocimiento y lo dejará con una carga del servicio de la deuda aún mayor cuando tal día llegue”.

Con una perspectiva algo menos incisiva, A. Garg apunta la importancia del retroceso en términos de transparencia presupuestaria en la crisis económica y social de Sri Lanka[2].

Aunque puede dar la impresión de que las consideraciones anteriores van dirigidas exclusivamente a países en vías de desarrollo, las cuestiones de fondo son extensivas a los que se encuentran en estadios económicos más avanzados.



[1] “Lessons from Sri Lanka”, Project Syndicate, 25-7-2022.

[2] “Sri Lanka’s highlights the importance of budget transparency”, Financial Times, 2-8-2022.

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