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24 de junio de 2023

El dilema económico de los gastos de defensa: la visión de Zweig

 

Los gastos en defensa han protagonizado tradicionalmente la exposición del ineludible dilema económico que surge ante una elección entre bienes sujeta a la existencia de unos recursos limitados: ¿cañones o mantequilla? Desde una óptica simplista, el ejemplo es apropiado para ilustrar la noción básica de coste en sentido económico, la asociada al omnipresente coste de oportunidad. Sin embargo, la cuestión presenta más aristas, y no puede despacharse a la ligera. Para algunos analistas, ese archiconocido dilema constituye una falacia. Por otro lado, tampoco puede resolverse de manera inequívoca la posible asociación existente entre los gastos en defensa y el crecimiento económico[1].

El gran escritor Stefan Zweig, en cambio, sí tenía una idea bastante clara al respecto. Así, en el año 1919 escribía lo siguiente, algo que “puede entender un niño de siete años si le se explica, a saber: que nuestra Europa no podrá seguir manteniéndose económicamente como la unión fraterna, puesto que empleamos y pagamos sin provecho alguno a veinte millones de hombres como funcionarios y soldados para alimentar nuestra mutua desconfianza, mientras que en América esos veinte millones de hombres, lejos de gravar al Estado, llevan a cabo un trabajo productivo y unos valores, y frente a esa superioridad todos nuestros Estados acabarán hundiéndose”[2].



[2] “La tragedia de la falta de memoria”, en S. Zweig, “El legado de Europa”, Acantilado, 2023 (reimpresión), pág. 287.

23 de julio de 2022

¿Cañones o mantequilla, o mantequilla y cañones?

 

Una de las conclusiones de la reciente cumbre de la OTAN celebrada en Madrid ha sido la necesidad de incrementar el gasto en defensa nacional. El dilema entre cañones y mantequilla, al que se refería Samuelson en su exitoso manual –“la famosa dualidad hitleriana formada por cañones y mantequilla”- vuelve a estar de actualidad.  Y con ello se renueva el interés por analizar los efectos del gasto militar en la economía, como se recoge en un artículo de The Economist publicado hace varios meses (“Guns and butter”, 16-4-2022).

La creencia general es que un gasto adicional en defensa es perjudicial para el crecimiento y el desarrollo. La noción de coste de oportunidad -las actuaciones (educación, infraestructuras, sanidad…) a las que hay que renunciar al tener que asumir los mayores compromisos ligados a la defensa- vendría a dictar su ley implacable. En particular, si los gastos militares implican el sacrificio de programas que mejoran la productividad, el ritmo de crecimiento económico se verá afectado negativamente.

Así se pone de manifiesto en un estudio publicado por la RAND Corporation: “How does defense spending affect economic growth”, de B. Rooney, G. Johnson, y M. Priebe, 2021. En dicho estudio se afirma lo siguiente: “Prioritizing defense spending over infrastructure investment, a long-standing domestic concern, might undermine economic growth and, therefore, resources available for defense in the long run”.

No obstante, recuerda The Economist que “un elemento fundacional para cualquier economía exitosa es la paz y la estabilidad, dando a las empresas la confianza para invertir y a los ciudadanos el espacio para florecer. Los libros de texto pueden hablar de armas o mantequilla. Pero en un mundo inestable por poderes revanchistas, la verdad es que hacen falta armas y mantequilla. Una fuerte defensa es, lamentablemente, una necesidad para una fuerte economía”.




16 de julio de 2021

El gasto militar en el mundo: ¿hacia dónde va?

Las clasificaciones típicas del gasto público incluyen la categoría del gasto en defensa. Es la que había elegido como título de esta entrada, quizás un tanto inconscientemente. Sin embargo, se trata de una denominación, desgraciadamente, en ocasiones, un tanto impropia. Más que gasto para la defensa, a veces lo es para el ataque. Una expresión más neutra y objetiva, gasto militar, es la que se utiliza en un reciente artículo en el que se ofrece una visión panorámica de la evolución de dicho tipo de gasto en el mundo[1].

Nunca ha sido fácil disponer de unos datos fidedignos acerca del verdadero alcance del gasto militar. La ocultación o la opacidad de algunas las partidas dedicadas ha sido de una de las razones principales, especialmente en países poco transparentes o en fases de conflicto. La utilización del reclutamiento lleva, por otro lado, a infravalorar los recursos utilizados, como también puede hacerlo el hecho de no disponer de una contabilidad integral por programas.

A escala mundial, tomando como referencia las cifras medias no ponderadas por países, el peso del gasto militar respecto al PIB ha caído casi a la mitad, desde el 3,6% durante el período de la Guerra Fría (1970-1990) al 1,9% en el período 2010-2019.

Varios son los factores que explican esta evolución, según el estudio citado: i) la presión derivada de la situación de las finanzas públicas y los elevados niveles de deuda pública; ii) la asignación de una mayor parte de los presupuestos a las áreas de educación, salud, e infraestructuras; iii) la influencia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que requieren de un mayor gasto en el desarrollo del capital humano; y iv) la absorción de mayores gastos ocasionados por el proceso de envejecimiento poblacional.

Pese a la tendencia apuntada de la cifra media, la situación varía considerablemente entre países. Pueden establecerse varios niveles, como se refleja en el gráfico adjunto. España se encuentra entre los 83 países que gastan menos del 2% del PIB en defensa.

Por otro lado, los 15 países que más gastan aglutinan más del 80% del gasto militar a escala mundial.

Según los autores citados, hay varios condicionantes de la probabilidad de que un país se sitúe en uno u otro estrato: a) percepción de amenazas por el elevado gasto de un país vecino; b) episodios de inestabilidad política, violencia, y terrorismo dentro de su territorio; c) mayor o menor presión de otras partidas de gasto; d) pertenencia o no a una alianza militar.

“Imagine all the people living life in peace…”

¿Se cumplirá algún día el sueño de John Lennon? Hoy, desafortunadamente, sigue siendo una utopía. Bastante menos quizás lo son otros anhelos contenidos en la composición, que, en algunas facetas, hoy puede verse como precursora del Gran Reinicio. Y tal vez no quede del todo claro, a la luz de la experiencia y de ciertas tendencias en curso, que todos puntúen con sobresaliente.

                                            Fuente: Clements et al., op. cit.



[1] Vid. B. Clements, S. Gupta, y S. Khamidova, “Military spending in the post-pandemic era”, Finance & Development, junio 2021. 

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