Mostrando entradas con la etiqueta Michael Martin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Michael Martin. Mostrar todas las entradas

30 de mayo de 2020

Cómo prepararse financieramente para lo inesperado


El título de este post reproduce literalmente el del artículo que Michael Martin firmaba en el diario Financial Times a mediados de mayo (“How to prepare financially for the unexpected”, 15-5-2020). Michael Martin es un asesor financiero británico que se prodiga en la loable tarea de la divulgación de cuestiones relacionadas con el comportamiento financiero de las familias. Uno de sus anteriores publicaciones se utilizó como referencia en este blog en relación con la comisión de posibles errores financieros (EdufiBlog, 25-6-2019). En esta ocasión, su contribución se centra en la adopción de pautas financieras en previsión de la ocurrencia de acontecimientos inesperados con un notorio impacto negativo en la situación económica personal.

Aun cuando, como hemos expresado en reiteradas ocasiones, la visión metodológica asumida por el proyecto de educación financiera Edufinet nos lleva a inhibirnos en la formulación de recomendaciones de conductas concretas, nos parece oportuno, simplemente como elemento de reflexión y para hacerse una composición de lugar, recoger aquí las líneas de actuación planteadas por el mencionado autor. Qué duda cabe de que si éste, además de contar con una larga y destacada trayectoria profesional, predica desde las páginas de una de los medios de comunicación económica y financiera de mayor influencia a escala mundial, sus consideraciones revisten utilidad para hacernos una idea de las coordenadas dentro de las que nos podemos mover a modo de referencia.

Los eventos caracterizados como “cisnes negros” aparecen periódicamente, es la declaración con la que Martin inicia su artículo, unida a la definición de su ocupación -gestor de patrimonios privados- como aquella que pretende preparar a los clientes, tanto como sea posible, para hacer frente a lo inesperado.

Siete son las áreas que identifica para activar medidas tendentes a sustentar un plan financiero sólido:

  1. Disponibilidad de activos líquidos: Considera que la clave fundamental de la planificación financiera es asegurar que se disponga de suficiente liquidez a corto plazo. Recomienda a sus clientes que mantengan fondos de esta naturaleza para cubrir los gastos de uno a tres años. La justificación resulta un tanto confusa en la medida en que se mezcla la noción de liquidez inmediata con la necesidad de efectuar pagos en efectivo. Una interpretación radical llevaría a la dudosa costumbre de mantener unos fondos de reserva “debajo del colchón”. Parece más conveniente concluir acerca de la necesidad de mantener activos líquidos, es decir, que se puedan convertir inmediatamente en dinero disponible sin tener que incurrir en pérdidas significativas.
  2. Elaborar un plan financiero y sujetarse a él: Recomienda tener un plan y atenerse a lo previsto en el mismo, enmendándolo cuando haga falta, pero respetando los aspectos fundamentales. La cuestión, claro está, es si los cisnes negros, o verdes, de gran tamaño permiten en la práctica respetar algo.
  3. Cuestiones relativas a las pensiones: Sugiere una revisión periódica de los activos en los que están invertidos los fondos asignados a la constitución de derechos de pensión, entiéndase privados individuales. Como la experiencia demuestra, algunos activos financieros pueden llegar a languidecer, e incluso a volatilizarse, en tanto que los “títulos” implícitos que supuestamente respaldan los compromisos públicos asociados a una carrera de cotizaciones sociales pueden asimismo desdibujarse por la magia de las páginas de los boletines oficiales.
  4. Protección: La búsqueda de protección (ante los riesgos de enfermedad o de fallecimiento, esencialmente) es un mantra generalizado de los asesores financieros, que se agudiza en épocas de crisis. “Tener un plan es importante, pero proteger el plan es vital. Por ello revise su cobertura actual de seguros”, recomienda el articulista del Financial Times.
  5. Resolver las previsiones testamentarias: En este apartado aboga por dejar resueltas todas las disposiciones testamentarias, algo, en fin, bastante recomendable, pero que no resulta muy alentador, precisamente en coyunturas como las que se están viviendo, por los que tienen esa fortuna.
  6. Reconsiderar las fuentes de renta: Finalmente, ante la tendencia a la suspensión de dividendos por numerosas empresas, en el artículo se exponen cuatro opciones para quienes tienen la dicha de disfrutar de rentas del capital (gastar el capital, buscar colocaciones de alto rendimiento, tomar una estrategia de crecimiento, o aguantar y esperar). Lo que se recomienda es tener inversiones diversificadas y, lo que es más importante, diversificar las estrategias.
  7. Estar preparado para ser flexible: Como colofón, Michael Martin propugna que nadie se limite a aceptar las debilidades de su plan financiero, sino que proceda a adaptarlo en función de las circunstancias. Su mensaje final es claro: “… la cuestión crucial es asegurarse de que se aparta suficiente dinero cuando los tiempos son buenos, de manera que no se tenga que obtener efectivo en el peor momento posible cuando los tiempos son malos”.

A nuestro juicio, siempre es positivo poder reflexionar en torno a las consideraciones efectuadas por personas cualificadas y con experiencia, pero sin perder de vista que, después de recabar toda la información disponible, uno mismo ha de ser quien adopte las decisiones finales.

Por último, en línea con lo anteriormente señalado, la lectura de un artículo de una fuente especializada y de prestigio tiene utilidad, no sólo por su potencial contenido informativo, sino también, y, a veces, por encima de todo, porque nos proporciona una buena piedra de toque para calibrar el nivel de nuestros conocimientos y el posicionamiento de nuestras creencias. En este sentido, podría ser interesante plantear, especialmente a quienes participan como voluntarios en los programas de educación financiera, y aunque no les corresponda ejercer como asesores financieros, las siguientes preguntas: i) antes de leer el artículo aquí reseñado, ¿cómo se calificaría Vd. como asesor financiero?; y ii) después de leer el citado artículo, ¿variaría su respuesta anterior?

(Artículo publicado en EdufiBlog, con fecha 29 de mayo de 2020)

1 de julio de 2019

Errores financieros a evitar


Una de las premisas del enfoque metodológico seguido en el proyecto de educación financiera Edufinet es la renuncia expresa a realizar recomendaciones con vistas a la toma de decisiones por parte de los usuarios de los servicios financieros. La pretensión fundamental de dicho enfoque es aportar elementos que faciliten el análisis de las elecciones financieras, de manera que, con conocimiento de causa, cada persona pueda adoptar las decisiones que estime más pertinentes, en atención a sus objetivos, sus preferencias y sus circunstancias concretas.

Sin perjuicio de lo anterior, ha de constatarse que las definiciones de educación financiera comúnmente aceptadas internacionalmente tienen una orientación claramente finalista, en la medida en que se pretende que, gracias a dicha educación, los individuos mejoren su bienestar financiero.

Dentro de estas coordenadas, nos ha parecido interesante recoger una serie de pautas que pueden derivar en errores financieros, según la experiencia de Michael Martin, asesor financiero británico, reflejadas en un artículo publicado hace unos meses en el diario Financial Times (“Ten financial mistakes you need to avoid”, 21 de marzo de 2019). Dado que no se trata de recomendaciones sobre decisiones concretas, sino de líneas de conducta genéricas, nos parece oportuno recogerlas como elementos de reflexión.

Según el referido asesor, los errores financieros más comunes observados a lo largo de los veinte años de su experiencia como profesional son los siguientes:

  1. Dejarse arrastrar por la corriente. Apostar por la compra de activos que estén protagonizando episodios de adquisiciones masivas y de escaladas de precios, por el simple hecho de subirse al carro, puede ser peligroso si dichas tendencias responden a un proceso de burbuja económica. Son numerosos los casos tristemente célebres vividos en los últimos años que han ocasionado graves perjuicios a los inversores. En el artículo se citan los de una empresa “puntocom” y de una criptomoneda.
  2. Invertir en acciones porque de repente están muy baratas. El hecho de que una acción haya caído sustancialmente de precio no significa que su compra sea necesariamente un buen negocio, ya que puede seguir cayendo.
  3. Estar demasiado nervioso para invertir sensatamente. Bajo este título un tanto críptico, lo que realmente viene a decir es que, a la hora de medir la rentabilidad efectiva derivada de un activo financiero, deben tenerse presente los distintos factores que entran en juego. Así, mantener una posición en efectivo o en un activo no sujeto a valoración en el mercado, aunque pueda aparentar una opción “segura”, implica sufrir la merma de poder adquisitivo ligada a la inflación. Por su parte, una inversión en una cesta de acciones puede no generar aumentos de valor, pero, a través de los dividendos, puede permitir obtener una rentabilidad positiva en términos reales.
  4. Dejarse seducir por señuelos. En el artículo se hace mención de personas que se dejan seducir por ofertas de productos financieros basadas en unos tipos de interés muy atractivos inicialmente, y que luego se retiran de los mismos cuando aquellos se reducen. Un examen previo de todas las opciones disponibles es preferible.
  5. Ignorar los planes de pensiones. Muchas personas ignoran el ahorro de los planes pensiones porque no lo entienden completamente. La no utilización de tales productos puede dar lugar al no aprovechamiento de importantes ventajas fiscales en el ámbito del impuesto sobre la renta de las personas físicas.
  6. Asegurar el teléfono móvil pero no la vida. Se llama la atención en el sentido de que muchas personas tienden a asegurar algunos dispositivos móviles o electrodomésticos, pero no la vida, que es sin duda el activo más valioso. Para una persona joven, el coste del seguro de un teléfono móvil puede duplicar el de un seguro de vida con una cobertura significativa.
  7. Adoptar decisiones absurdas con objeto de ahorrarse impuestos. El deseo de evitar pagar el impuesto sobre las plusvalías puede llevar a estrategias perjudiciales: “Pagar el impuesto sobre las plusvalías es una cosa estupenda. Significa que tu dinero está aumentando. Perder un 20% es mejor que ahorrarse el 100% de nada”.
  8. Obsesionarse por el seguimiento continuo. Es preferible invertir en una cartera bien diversificada, que no haría falta “vigilar” permanentemente, que efectuar transacciones de manera continua. Un seguimiento constante de las inversiones implica una preocupación innecesaria y un activismo excesivo (“overtrade”), que puede dar lugar a compras y ventas en momentos inapropiados.
  9. Anteponer la codicia a la necesidad. En penúltimo lugar, se invita a rechazar aquellas ofertas que sean extraña y llamativamente atractivas: “Si una oferta no puede ser explicada en 30 segundos, evítala”.
  10. Escatimar el coste del asesoramiento. Finalmente, Michael Martin señala, sin ocultar su condición de representante de la profesión, que, en su opinión, a largo plazo, los buenos asesores ahorran a sus clientes más de lo que cuestan.

Puede que así sea, pero también estamos convencidos de que, como afirmábamos en la presentación del MOOC “Claves de educación financiera para la ciudadanía” de Edufinet, la educación financiera es una buena inversión, una inversión rentable: no para ganar dinero en los mercados, sino para conseguir una mayor autonomía individual para evaluar las decisiones financieras. Conocer patrones de conducta que, según experiencias constatadas, son fuente de perjuicios, forma también parte de la educación financiera.

(Artículo publicado en EdufiBlog)

Entradas más vistas del Blog