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13 de julio de 2024

El canon de Mairena sobre la crítica

 

Muchas son las enseñanzas contenidas en la obra “Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo” que Antonio Machado nos legó a través de su inefable profesor Juan de Mairena. En relación con la práctica de la crítica literaria o artística, recoge lo que podríamos considerar un canon apreciable cuya aplicación generalizada, en esos y otros ámbitos, permitiría cosechar importantes beneficios comunitarios:

“Si alguna vez cultiváis la crítica literaria o artística, sed benévolos. Benevolencia no quiere decir tolerancia de lo ruin o conformidad con lo inepto, sino voluntad del bien, en vuestro caso, deseo ardiente de ver realizado el milagro de la belleza. Sólo con esta disposición de ánimo la crítica puede ser fecunda. La crítica malévola que ejercen avinagrados y melancólicos es frecuente en España, y nunca descubre nada bueno. La verdad es que no lo busca ni lo desea.

Esto no quiere decir que la crítica malévola no coincida más de una vez con el fracaso de una intención artística. ¡Cuántas veces hemos visto una comedia mala sañudamente lapidada por una crítica mucho peor que la comedia!... ¿Ha comprendido usted, señor Martínez?

Martínez.- Creo que sí.

Mairena.- ¿Podría usted resumir lo dicho en pocas palabras?

Martínez.- Que no conviene confundir la crítica con las malas tripas.

Mairena.- Exactamente.

Más de una vez, sin embargo, la malevolencia, el odio, la envidia han aguzado la visión del crítico para hacerle advertir, no lo que hay en las obras de arte, pero sí algo de lo que falta en ellas. Las enfermedades del hígado y del estómago han colaborado también con el ingenio literario. Pero no han producido nada importante”.

Especialmente recomendable sería el respeto del canon maireniano en el campo de las evaluaciones de los trabajos académicos. Ya se sabe que el amparo del anonimato abre las puertas a mayores licencias expresivas. Recuerdo el caso de un incipiente investigador a quien uno de los evaluadores de un artículo que había remitido a una revista elitista le espetó que su estilo literario era deplorable incluso para los deficientes estándares de los economistas. El pesar causado por el rechazo del original fue menor que ese reproche, para una persona que era tenida, en su entorno, como un brillante literato dentro del mundo económico. Pese a su enorme desazón, no tuvo reparo en mostrar a sus allegados el contenido del informe de evaluación, que llegó a provocarle un trauma y, a la postre, le llevó a abandonar la carrera universitaria.



13 de mayo de 2023

El último verso machadiano

 

La poesía de Antonio Machado está plagada de versos sencillos y emotivos que han servido de sustento en distintas etapas de la vida. La descripción de la sensación de la lluvia tras los cristales en las tardes de escuela sigue alimentando la nostalgia, al tiempo que nos transporta a la niñez. Por aquel entonces, había clases por las tardes, y la lluvia era una compañera que nunca faltaba a la cita en sus estaciones. Otros versos dotados de fuerza y magnetismo han marcado el camino, encendiendo unas luces auxiliadoras en tiempos de tinieblas. Para sus adeptos, Machado es una fuente de inspiración y de orientación en el curso de la vida. Los devotos machadianos transmiten un entusiasmo por la figura y la obra del poeta que no dejan indiferente a nadie. Una pausada conversación con los más doctos es en sí misma un homenaje sostenido, y una invitación callada para incorporar a nuevos miembros a ese selecto club de admiradores del autor de Campos de Castilla.

Uno de los más egregios representantes de ese docto colectivo es Alfonso Guerra, quien ha expresado públicamente que “[su] fidelidad a Antonio Machado, [su] admiración por su obra, que ha dirigido en muchos aspectos la senda de [su] vida… [le] impulsa a reivindicar, una vez más, la potencia creadora de un poeta que supo y sabe inventar un mundo con palabras”. En el mismo texto, en el que se plasma un discurso académico, se recoge el último verso del poeta, quintaesencia de la poesía machadiana: “Estos días azules y este sol de la infancia”.



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