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30 de agosto de 2023

La brecha entre el valor en libros y el valor de mercado: el caso de la banca

 

Desde hace algunos años, especialmente para algunos bancos europeos y españoles, se ha abierto una brecha muy importante entre el valor contable y el valor del mercado bursátil. En una primera aproximación, que exista una diferencia tan abultada -en algunos casos, hasta de un 70%- entre el precio al que los inversores están dispuestos a adquirir acciones y el valor que resulta de los libros contables sería explicable por dos motivos básicos: i) por una notoria desconfianza de los inversores respecto a que las cifras contables estén reflejando adecuadamente los verdaderos riesgos de la actividad; ii) porque la rentabilidad que esperan de las inversiones en acciones es muy baja en comparación con la que requieren para invertir, de manera que procuran alcanzar las tasas de rentabilidad deseadas ofreciendo un precio bajo por entrar en el capital. Por supuesto, intervienen otros factores de alcance general y también específicos de cada entidad, pero los dos señalados, no excluyentes entre sí, juegan un papel destacado.

No es, sin embargo, una cuestión fácil de objetivar en términos cuantitativos. De entrada, porque la tasa de rentabilidad exigida por los inversores para llevar a cabo una inversión, el denominado coste del capital, no es una variable observable directamente, como sí lo es el coste de la deuda. El coste del capital suele estimarse a partir de sofisticados modelos o de estudios de mercado.

Es significativo, como ha puesto de relieve el Banco Central Europeo[1], que el coste del capital (COE) de los bancos haya sido consistentemente más elevado que la rentabilidad sobre el capital (ROE) de los bancos desde el inicio de la crisis financiera de 2008-09, según se aprecia en el gráfico adjunto.

Igualmente se señala que, bajo ciertas condiciones (como la de la expectativa de los inversores de un crecimiento nulo en los dividendos), la brecha ROE-COE puede coincidir con la ratio del precio de mercado respecto al valor en libros: “En consecuencia, el hecho de que el COE de los bancos ha excedido de manera consistente y significativa de sus ROE puede explicar por qué las ratios precio/valor contable de los principales bancos han caído en la pasada década en la medida en que el valor de mercado de las acciones de los bancos se intercambian con un significativo descuento respecto al valor en libros de las acciones” (pág. 28).



[1] C. Altavilla, P. Bochmann, J. De Ryck, A.-M. Dumitru, M. Grodzicki, H. Kick, C. Melo Fernandes, J. Mosthaf, C. O’Donnell, S. Palligkinis, “Measuring the cost of equity of euro area banks”, ECB Occasional Paper Series, No. 254, enero 2021,


19 de septiembre de 2021

La valoración correcta de una compañía: el factor de descuento chino

 

¿Cuál es el precio correcto a pagar por una compañía de la que nunca seremos verdaderos propietarios?, se pregunta Robert Armstrong, en uno de sus siempre interesantes y, habitualmente, complejos artículos[1].

Su reflexión surge a raíz de los movimientos intervencionistas del gobierno chino sobre una serie de compañías tecnológicas chinas que cotizan en bolsa. El citado articulista sostiene que un accionista realmente no es propietario de acciones de empresas tecnológicas chinas cotizadas en Estados Unidos, en dos sentidos: i) hay restricciones sobre la propiedad de activos chinos en manos de extranjeros, con lo que la vía de acceso de las compañías chinas al mercado de capital estadounidense es a través de estructuras de “entidades de interés variable”, que sustituyen a las obligaciones contractuales de la propiedad; ii) uno sólo posee aquello que los gobiernos relevantes dicen que uno posee.

Este último rasgo es predicable de cualquier país, si bien hay diferentes situaciones en función del grado de seguridad jurídica. Sobre el papel, como se indica en el artículo, “el gobierno de China es más proclive que el de Estados Unidos, en este punto de la historia, a declarar su control sobre las compañías que un accionista ‘posee’ cuando mantiene acciones”. Por ello se pregunta lo siguiente: “¿Cuánto menos debe pagarse por una compañía tecnológica china que por una estadounidense con un perfil financiero similar? ¿Cuál es el descuento correcto por el PCCh?”.

No se trata de un cálculo sencillo, pero Armstrong, después de barajar algunos indicadores, sospecha “que el descuento de China -el descuento por el hecho de que ‘uno no es propietario’- es realmente grande, y creciente”. A tenor de sus manifestaciones, para George Soros ese factor ha de ser ahora muy, muy elevado[2]. Mientras, en un movimiento divergente, BlackRock ha obtenido $1.000 millones de dólares para su primer fondo de inversión en China[3].

Si el razonamiento lo hacemos extensivo al conjunto de los activos, no puede decirse, a la luz de la experiencia, que el factor de descuento por inseguridad jurídica sea nulo en España[4]. Tampoco en lo que todavía se denomina “mundo libre”, si prosperan algunos de los paradigmas que con tanta intensidad se dibujan en el horizonte cercano.



[1] “The China discount widens”, Financial Times, 13 de julo de 2021.

[3] Vid. T. Hale, “BlackRock raises $1bn for first foreign-run China mutual fund”, Financial Times, 13 de septiembre de 2021.

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