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15 de julio de 2021

Homenaje inefable a Verdugo Landi: los derechos de los artistas pretéritos

 

“Notable pintor marinista”, así lo define Francisco Cuenca en la obra “Museo de Pintores y Escultores Andaluces Contemporáneos”, publicada en La Habana en el año 1923[1]. Admirador como soy de Ricardo Verdugo Landi, pintor malagueño que “hizo del mar casi el único tema de su arte”[2], con un sentimiento acrecentado después de haber tenido, durante años, el privilegio de convivir con algunas de sus creaciones, dicho calificativo se me antoja un tanto escueto.

Voy de nuevo al encuentro de sus imágenes, y no puedo sino reafirmarme en esa sensación. Como constataba en una entrada de este mismo blog, puede que algunos pintores locales de finales del siglo XIX y principios del XX no estén posicionados en la cúspide del reconocimiento artístico, pero mi apreciación por ellos es cada vez mayor.

Seguramente el pintor malagueño se sentiría orgulloso de saber que su ciudad natal le ha dedicado una plaza en una populosa barriada. En ella algunos decoradores urbanos han dejado sus huellas inefables, y al parecer indelebles. Al ver hoy la composición no he podido evitar preguntarme cómo reaccionaría el maestro si tuviese la oportunidad de visualizarla.

Ineludiblemente surge la cuestión de los derechos de los artistas pretéritos, cuando ya no están entre nosotros. ¿Quién es el titular de sus “derechos de imagen”? También, inevitablemente, otra más general como es el proceso de decisión sobre el uso de los espacios públicos. Es más que patente que está bastante extendida la práctica de la apropiación por consumados artistas anónimos que, con sus actuaciones no solicitadas, modulan según su libre albedrío el paisaje urbano. La disposición privativa de tales espacios debería, cuando menos, llevar a introducir nuevas categorías de bienes públicos dentro de los análisis económico y jurídico.


                "El Peñón del Cuervo", R. Verdugo Landi, Colección Fundación Unicaja.






[1] Edición facsímil con motivo de la Exposición “Pintura del Siglo XIX. Colección de Unicaja”, Málaga, 1996, pág. 380.

[2] Unicaja, “Pintura del Siglo XIX. Colección de Unicaja. Catálogo”, Málaga, 1996, pág. 116.

9 de julio de 2021

Entre Ramos pintores anda el juego

 

El proceso de investigación comenzó, aunque no de manera demasiado prometedora. Para empezar, distintas fuentes atribuían diferentes nombres -Antonio v Nicolás- al autor del cuadro (BTV, 3-7-2021). La falta de referencias para la localización de la ubicación de la escena portuaria desafía incluso las dotes de un prestigioso historiador consultado al efecto. No obstante, los conocimientos derivados de su larga experiencia militar han permitido aportar algunos matices interesantes para la contextualización de las imágenes.

Antes de proseguir la indagación, arrastrando la decepción de una búsqueda frustrante en los dominios de Internet, pensé que quizás podría proporcionar algún indicio relevante una consulta a la que siempre para mí había sido la enciclopedia de las enciclopedias. Durante mi estancia en el Instituto de Martiricos acudía asiduamente a la biblioteca en busca de su luz inspiradora. La Enciclopedia Universal Ilustrada Espasa-Calpe, con su impresionante centenar de tomos, era una obra colosal, mítica, donde estaban depositadas todas las claves del conocimiento.

Al tener la oportunidad de acceder a ese inmenso legado en un lugar cercano, bastante cercano, no lo dudé. Poder reencontrarse con los inconfundibles volúmenes que tantas veces nos dieron su amparo es una experiencia impagable. Navegar por el inconmensurable espacio de Internet es algo sumamente valioso, pero, a pesar de su poderío incomparable, nunca podrá igualar ni transmitir la emoción y las sensaciones que produce deslizarse por las páginas añejas, pulcramente encuadernadas, de las enciclopedias y tratados que ayudaron a forjar nuestra visión del mundo. Hacerlo ahora es como si fuera la primera vez, como si se tratara de una ceremonia iniciática que nos abriera el camino hacia un horizonte por descubrir.

Estaba convencido de que en dicha Enciclopedia encontraría alguna pista decisiva. Ávido recorrí, una tras otra, las múltiples entradas de los personajes portadores del apellido Ramos, entre los que no faltaban algunos pintores. Sin embargo, ninguna de ellas parecía corresponder al escurridizo artista. El resultado obtenido no se ajustaba, pues, a la expectativa. Una experiencia así nunca es reconfortante, pero, en el caso de una obra editada en formato tradicional, sí lo es poder palpar los límites del tablero de búsqueda y tener la certeza de que, en cuanto a referencias directas, no hay nada oculto en vericuetos caprichosos. Además, la insatisfacción remanente se ve más que compensada por el deleite de poder recorrer, en la intimidad, un espacio que, durante un instante, pertenece sólo a nosotros, sin ningún riesgo de perturbaciones, controles o registros.

Uno de los Ramos pintores es Máximo Ramos López, nacido en 1880 en La Coruña. En la Enciclopedia se reproduce uno de sus dibujos: "Es la gloria que pasa". Hay glorias que no pasan del todo y que perduran dignamente a lo largo del tiempo.




Fuente: Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana, Espasa-Calpe, 1923 (1984), tomo XLIX.

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