14 de mayo de 2020

Aviso al escritor: comienza la escalada


Acudo de nuevo a este sitio, una vez más, en busca de solaz momentáneo; a este refugio recóndito, recordando aquellos lejanos tiempos de la adolescencia cuando dejaba pequeñas huellas en las páginas de los diarios perdidos. Alivio fugaz que se ve en parte perturbado, pero siempre bajo el estímulo de la intriga, que sigilosa llega de fuentes camufladas, aunque a veces con tonos inquietantes.

“El mayor favor que se le puede hacer a un escritor es impedirle que publique y, sobre todo, que escriba… durante algún tiempo. Tendría que haber, para su mayor beneficio, regímenes tiránicos de corta duración, cuyo objetivo fuera suprimir cualquier actividad intelectual. El peligro del escritor es prodigarse demasiado, no tener tiempo de acumular. La libertad de expresión sin interrupción alguna es nefasta: atenta contra las reservas del espíritu.

El único tema que comprendo a fondo es el del peligro de la libertad, y el del peligro al que esta expone los talentos”.

Y debajo de semejante declaración, una frases lacónicas e incomprensibles: “De Popper no era precisamente el pensador predilecto, y no se olvide, profesor, las de la desesperación son cumbres que pueden ser bastante elevadas. No se fíe de las proclamaciones falaces de las llamadas desescaladas; comienza la escalada hacia esas altas cumbres. Cordialmente, Betteredge”.
Trataré de encontrar algunos indicios dentro de este laberinto dialéctico. Pero no puedo evitar partir de una pregunta elemental: ¿cuántos han sido, históricamente, los "regímenes tiránicos de corta duración"?

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